sábado, 23 de mayo de 2009

LA AVENTURA DE SER MAESTRO

Después de leer "La aventura de ser maestro" me permito compartir con ustedes las siguientes reflexiones.

Me parece una lectura maravillosa, ya que me identifico profundamente con ella al inicio de la práctica docente; parece muy simple el dar clases, sin embargo, entramos a la complejidad más seria de la educación y más íntima del docente _su persona_.

El temor de dar clases plasmada en la lectura, independientemente del por qué lo hacemos es normal ya que somos seres humanos. La inexperiencia origina inseguridad, que yo experimento cuando inicio cursos con nuevos grupos que tienen fama de ser muy buenos alumnos, así como cuando imparto cursos en otros niveles de estudios superiores.

Con base en la lectura, en el rubro dificultades, identifico aspectos que considero de interés comentar:

1. Identidad profesional. El docente del nivel medio superior no tiene un reconocimiento como tal, pues se exaltan las virtudes de los profesores de nivel básico y profesional, sin considerar que los adolescentes con los que trabajamos están en un momento crítico de vida, en busca de identidad propia; y, es de reconocerse que el profesor del nivel medio superior contribuye en esa búsqueda.

2. Disciplina. Generalmente se ve al docente como la persona obligada a transmitir valores y disciplina, sin embargo, no existen métodos perfectos para ello, ya que al esforzarnos por cumplir con dicho encargo somos criticados por ser rígidos, blandos, déspotas, prepotentes, en fin una serie de adjetivos que haga lo que haga el profesor siempre lleva la de perder.

3. Contenidos y niveles. Debido a la formación profesional del docente, el vocabulario que emplea no es acorde al nivel de estudios en el que se desempeña, cree impactar a sus alumnos con el uso excesivo de tecnicismos, sin importar el tipo de receptor al que se dirige, de tal modo que es necesario adaptar los contenidos temáticos al nivel de nuestros estudiantes.

4. Y por último el orgullo de ser profesor. Independientemente de todas las problemáticas por las que atraviesa el docente en su andar como tal, puedo concluir que el ser profesor implica: Compromiso, responsabilidad, vocación y sobre todo amor por los jóvenes y por las actividades que realizamos con ellos.
America Beatriz Pérez Zapata.

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