CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA
¿CÓMO PERCIBO MI DOCENCIA?
Antes de ser profesora de bachillerato, soy Cirujano Dentista de profesión, licenciatura que estudié con mucho entusiasmo y grandes planes para mi fututo, pero concluyendo la licenciatura contraje nupcias y tuve a primer hijo, trabaje en el consultorio aproximadamente durante un año y varios meses aproximadamente cuando nació mi segundo hijo, y esto impidió que yo atendiera debidamente el consultorio, me retiré de la profesión y me dediqué a mi familia de la cual estoy orgullosa.
Era el mes de junio de 1985, cuando asistí a la Facultad de Odontología a recoger mi título profesional, ahí tenía muchos amigos incluyendo al director, quien con mucho gusto me saludó y me preguntó que ¿dónde trabajaba? y sin imaginar lo que pasaría le contesté que estaba buscando trabajo que si el me podía ofrecer horas de clase en la facultad y la respuesta fue No pero sí te puedo conseguir algo en la escuela preparatoria porque llevo buena amistad con la directora, acompáñame a verla, nos trasladamos a esta escuela y para mi sorpresa la directora me ofreció cubrir una licencia de tres meses para iniciar en el mes de septiembre, confieso que nunca había impartido clases y ya no me pude retractar, posteriormente me ofrecieron cuatro horas de clases como profesor de asignatura, y fue aumentando el numero de horas de clases, este trabajo me permitía desempeñarlo y dedicarle tiempo a mis pequeños hijos, ya que mis horarios de clase iban en función de las actividades de ellos, pero fueron creciendo y yo me fui formando en la docencia, estudié un diplomado en Ciencias Naturales, otro en Habilidades Docentes posteriormente estudie la maestría en Educación Superior en el año de 1996, fui creciendo dentro de la universidad obtuve una plaza de profesor investigador de tiempo completo, después fui coordinadora académica y en el año de 1997, me nombraron Secretaria Académica estuve con esta encomienda seis años y actualmente soy la directora del plantel, pero no he dejado de dar clases y me estoy capacitando porque ya estoy en el último año de mi administración y pienso incorporarme de tiempo completo a la docencia.
El ser profesor de bachillerato, significa mucha responsabilidad y compromiso con nuestros alumnos, y con sus padres ya que aquí en Campeche que es una ciudad donde las distancias son relativamente cortas tenemos las visitas frecuentemente de ellos, los chicos que cursan este nivel no tienen identidades definidas, es un cambio de nivel de estudios y de personalidades, pero precisamente estos jóvenes me mantienen contenta, contagiada de esa alegría propia de los adolescentes y satisfecha de trabajar con ellos y para ellos.
El trabajo docente me ha dado muchas satisfacciones en mi vida, realmente es gratificante tener a ex alumnos como compañeros de trabajo en esta escuela, o bien asistir a diversas dependencias y encontrar a quienes fueron mis alumnos y que te recuerden como docente y te platiquen anécdotas, o que algunos han sido profesores de mis hijos y les hablen bien de mi.
Lo que a lo largo de mi vida como docente no ha sido gratificante es la falta de reconocimientos e incentivos por parte de las autoridades educativas no solo de nuestra universidad sino del sistema en general al profesor de bachillerato, ya que puedo decir sin temor a equivocarme que los docentes que nos desempeñamos en este nivel tenemos mayores responsabilidades ya que, la etapa más difícil de los jóvenes es la adolescencia y nosotros no solo impartimos clases sino que también nos involucramos con todos los problemas que traen nuestros alumnos aunque no sean de nuestra incumbencia para tratar de apoyarlos. El reconocimiento siempre ha sido para la Educación Básica, para la Educación Superior y para los Posgrados.
¿CÓMO PERCIBO MI DOCENCIA?
Antes de ser profesora de bachillerato, soy Cirujano Dentista de profesión, licenciatura que estudié con mucho entusiasmo y grandes planes para mi fututo, pero concluyendo la licenciatura contraje nupcias y tuve a primer hijo, trabaje en el consultorio aproximadamente durante un año y varios meses aproximadamente cuando nació mi segundo hijo, y esto impidió que yo atendiera debidamente el consultorio, me retiré de la profesión y me dediqué a mi familia de la cual estoy orgullosa.
Era el mes de junio de 1985, cuando asistí a la Facultad de Odontología a recoger mi título profesional, ahí tenía muchos amigos incluyendo al director, quien con mucho gusto me saludó y me preguntó que ¿dónde trabajaba? y sin imaginar lo que pasaría le contesté que estaba buscando trabajo que si el me podía ofrecer horas de clase en la facultad y la respuesta fue No pero sí te puedo conseguir algo en la escuela preparatoria porque llevo buena amistad con la directora, acompáñame a verla, nos trasladamos a esta escuela y para mi sorpresa la directora me ofreció cubrir una licencia de tres meses para iniciar en el mes de septiembre, confieso que nunca había impartido clases y ya no me pude retractar, posteriormente me ofrecieron cuatro horas de clases como profesor de asignatura, y fue aumentando el numero de horas de clases, este trabajo me permitía desempeñarlo y dedicarle tiempo a mis pequeños hijos, ya que mis horarios de clase iban en función de las actividades de ellos, pero fueron creciendo y yo me fui formando en la docencia, estudié un diplomado en Ciencias Naturales, otro en Habilidades Docentes posteriormente estudie la maestría en Educación Superior en el año de 1996, fui creciendo dentro de la universidad obtuve una plaza de profesor investigador de tiempo completo, después fui coordinadora académica y en el año de 1997, me nombraron Secretaria Académica estuve con esta encomienda seis años y actualmente soy la directora del plantel, pero no he dejado de dar clases y me estoy capacitando porque ya estoy en el último año de mi administración y pienso incorporarme de tiempo completo a la docencia.
El ser profesor de bachillerato, significa mucha responsabilidad y compromiso con nuestros alumnos, y con sus padres ya que aquí en Campeche que es una ciudad donde las distancias son relativamente cortas tenemos las visitas frecuentemente de ellos, los chicos que cursan este nivel no tienen identidades definidas, es un cambio de nivel de estudios y de personalidades, pero precisamente estos jóvenes me mantienen contenta, contagiada de esa alegría propia de los adolescentes y satisfecha de trabajar con ellos y para ellos.
El trabajo docente me ha dado muchas satisfacciones en mi vida, realmente es gratificante tener a ex alumnos como compañeros de trabajo en esta escuela, o bien asistir a diversas dependencias y encontrar a quienes fueron mis alumnos y que te recuerden como docente y te platiquen anécdotas, o que algunos han sido profesores de mis hijos y les hablen bien de mi.
Lo que a lo largo de mi vida como docente no ha sido gratificante es la falta de reconocimientos e incentivos por parte de las autoridades educativas no solo de nuestra universidad sino del sistema en general al profesor de bachillerato, ya que puedo decir sin temor a equivocarme que los docentes que nos desempeñamos en este nivel tenemos mayores responsabilidades ya que, la etapa más difícil de los jóvenes es la adolescencia y nosotros no solo impartimos clases sino que también nos involucramos con todos los problemas que traen nuestros alumnos aunque no sean de nuestra incumbencia para tratar de apoyarlos. El reconocimiento siempre ha sido para la Educación Básica, para la Educación Superior y para los Posgrados.
America Beatriz Pérez Zapata.

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